Aprendiendo del pasado

Durante los últimos artículos hemos hablado de “mirar al pasado”, de “hacer un inventario” de los resultados obtenidos. Sin embargo, muchas personas deciden no mirar hacia atrás porque sus experiencias en el pasado han sido profundamente dolorosas o decepcionantes, o sencillamente no han conseguido lo que deseaban, o no se siente satisfechos por los resultados obtenidos, y prefieren no mirar en esa dirección. Algunos incluso apoyan sus creencias al respecto con frases populares como “atrás ni para tomar impulso”.

Personalmente, creo que sí es un gesto poderoso y productivo observar tu pasado, no para continuar viviendo allí ni volver a dolerte en las experiencias vividas, sino para aprender a vivir mejor en el presente.

Mira por el retrovisor de tus experiencias y aprende de las circunstancias que has dejado atrás. Observar tu pasado puede ser peligroso si te dejas contaminar por el desánimo y el pesimismo de lo que no has podido lograr. Sin embargo, si miras objetivamente los resultados obtenidos, puedes aprender qué funcionó y qué no, cuáles errores no deben cometerse nuevamente y cuáles son las fortalezas en las que debes construir tus esfuerzos para el futuro.

Observar objetivamente el pasado en realidad puede ser la mejor manera de asegurar un mejoramiento en el futuro.

Entonces, ¿qué crees, es valioso o no mirar al pasado?

Compártenos tus ideas al respecto y nos encontramos nuevamente en el próximo artículo para comenzar a mirar juntos hacia el futuro.

Un abrazo,

Jose

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1 Response to "Aprendiendo del pasado"

  • MARTHA CECILIA says:
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