La maravilla de dar

Por José López

Acabo de recibir una llamada que me ha estremecido. Como muchos de ustedes saben el pasado sábado me hicieron una cirugía para la estabilización de mi hombro derecho, en el cual sufrí un accidente hace varios años y me estaba molestando casi a diario. Gracias a Dios por un rápido y no-tan-doloroso-como-pensaba proceso de sanación. Gracias a todos los amigos por sus oraciones, mensajes y llamadas de aliento. Me encuentro muy bien, listo para comenzar terapia de rehabilitación dentro de unos días.

Hace unos minutos me llamó un querido amigo que sufre de mielodisplasias, un grave trastorno de la médula ósea que le ha mantenido en cama durante los últimos años. En este momento, además del peligro constante de una posible leucemia, también enfrenta la riesgosa posibilidad de un trasplante de médula ósea como única opción posible para sobrevivir la enfermedad. Un hombre que fue siempre muy activo y emprendedor, desde que comenzó a padecer la enfermedad no ha podido trabajar. Su vida transcurre en su cama y en los hospitales, y el apoyo incondicional de su esposa. Con una sonrisa en sus labios me llamó para decirme que había estado orando por mí para que todo saliera bien en mi operación. En medio de la difícil situación que enfrenta, mi amigo encontró el tiempo y la energía para llamarme y brindarme su apoyo. ¡Oh Dios, qué ejemplo tan maravilloso de amor y compasión! ¡Qué hermosa lección de prosperidad!

¿Quieres atraer prosperidad y abundancia a tu vida? Comienza por reconocer y compartir amorosamente todo lo que ya eres y tienes.

Parece ilógico, pero aquello que precisamente crees que no tienes, es lo primero que debes compartir. Porque la escasez es una creencia, un estado de conciencia. La escasez es un hábito. Nadie es tan pobre como para no tener nada que dar, ni tan rico como para no tener nada que recibir. La prosperidad es infinita y está en todas partes a tu alrededor.

¿Estás triste o deprimido, y quieres sentir infinita paz y felicidad? Comienza a pensar en este momento cómo puedes compartir con otros la paz y felicidad que ya tienes. Comienza a buscar a quien puedes regalar una palabra de aliento, un abrazo, un beso, una nota, un mensaje.

¿No te alcanza el tiempo? Busca una institución que necesite tus servicios, y dona tu tiempo amorosamente.

¿Crees que no tienes nada que dar y quieres hacer algo para prosperar en todos tus asuntos? ¡Reconoce y comparte la maravilla que eres! Cede el paso en el tráfico. Ayuda a un anciano a cruzar la calle. Regocíjate en la sonrisa de un niño. Llama a un amigo y dile cuánto le aprecias. Hornea unas galletas para tus vecinos. Regala una sonrisa a la señora que pide limosnas en la esquina.

Nuestra vida es una hermosa balanza que oscila eternamente entre lo que damos y recibimos. Ofrece lo mejor que eres y tienes, y el universo colmará tu vida de prosperidad y abundancia.

Un abrazo,

Jose

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3 Responses to "La maravilla de dar"

  • Mirella Méndez says:
  • Elisa says:
  • Eduardo Veliz says:
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