Precios y recompensas

Por José López

A menudo recibo la siguiente consulta: “Quiero tomar acción, pero algo me detiene. ¿Qué puedo hacer al respecto?”

¿Suena familiar?

A todos nos ha pasado alguna vez. O muchas veces. Sabemos que debemos hacer algo, sabemos que es importante, sabemos cómo hacerlo… pero sencillamente no lo hacemos.

Tengo algunas ideas al respecto. No soluciones, porque solo tú puedes encontrar tus soluciones. Tengo algunas preguntas que te pueden apoyar a salir de ese estado de parálisis.

Por ejemplo: ¿cuál es el beneficio que estás obteniendo de no tomar acción?

Cuando sugiero reflexionar sobre esta pregunta, la reacción automática que recibo a menudo es “No estoy recibiendo ningún beneficio. ¡Todo lo contrario! Estoy pagando un alto precio por ello”.

Sí, ya sé que estás pagando un alto precio por no hacer lo que debes hacer. Por eso estás preocupado(a). Pero también estás recibiendo una recompensa. Algo estás “ganando”. De lo contrario, ¡tomarías acción!

Es fácil ver los precios que estamos pagando. Lo difícil es descubrir qué estamos realmente recibiendo a cambio de esos precios. No tomar acción tiene precios y recompensas. ¿Cuál de ellos te está atrapando?

Hace unas semanas conversaba con un amigo que tiene una grave condición de sobrepeso. Casi 70 kilos de más. Angustiado me preguntaba cómo romper el ciclo de inercia al respecto. Todas las dietas y tratamientos a los que se ha sometido durante más de 30 años no han tenido efecto. Su salud comienza a estar en un riesgo muy serio. Siendo un hombre culto e inteligente como es, cuando le sugerí reflexionar sobre la pregunta inicial, su primera reacción fue casi de enojo. ¿Cómo me atrevía a pensar que habría alguna “ganancia” en su condición?

Pero luego de reflexionar juntos al respecto, descubrimos experiencias de su infancia donde “ser el gordito” le otorgaba algunos privilegios, además de la constante atención de sus padres, etc. Igualmente en su adolescencia, su sobrepeso le ayudó a “escapar” de algunas responsabilidades escolares y hasta de no tener que alistarse en el ejército. De adulto, su “condición” ha sido la excusa perfecta para no tener todo el éxito del que ambos sabemos que es capaz, como por ejemplo, mantener una relación de pareja estable, con todos los riesgos y responsabilidades que ello implica. En otras palabras, desde su experiencia y por más absurdo que parezca, subconscientemente es más fácil y ventajoso “ser gordito” que no serlo.

No importa cuántas dietas y tratamientos intente, si primero no resuelve su creencia subconsciente respecto a los “beneficios” de no bajar de peso, ¡no lo hará!

Para atraer prosperidad y abundancia a nuestras vidas debemos comenzar por auto observarnos de manera honesta y crítica, y hacernos conscientes de cuales son las verdaderas creencias que nos están conduciendo a los resultados que estamos obteniendo.

Entonces, no te dejes llevar por la respuesta automática. La respuesta automática es la que te mantiene donde estás. Si tomas el tiempo de hacerte seriamente la pregunta inicial, puedes encontrar información muy valiosa para romper los límites que te has impuesto, y continuar con éxito tu camino hacia ésa prosperidad y felicidad que tanto anhelas.

¡Un abrazo! Jose

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2 Responses to "Precios y recompensas"

  • Mirella Méndez says:
  • Daniel Caro says:
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